Terapeuta sacro-craneal

 terapeuta sacro-craneal, hueso etmoides

LA RESPIRACIÓN PRIMARIA

La respiración primaria es la motilidad de los tejidos. Las células de todo ser vivo se mueven. En el reino animal, desde el momento de la concepción, cuando comienza la división celular y su consiguiente multiplicación y especialización para formar los diferentes tejidos.

Las células se alimentan y excretan, son capaces de producir más de cincuenta sustancias diferentes en función de los estímulos que reciben (físicos o emocionales). Tienen movimiento propio.

Se unen en comunidades especializadas formando tejidos y esos tejidos tienen su propio movimiento, de ida y venida, como una marea, en unos pocos ciclos por minuto.

El movimiento tisular nos acompaña hasta el día de la muerte; como dijo el Dr. Sutherland “Es el Aliento de la Vida”

 

EL TERAPEUTA SACRO-CRANEAL

El terapeuta sacro-craneal desarrolla la habilidad de escuchar o percibir el movimiento de esos tejidos y estructuras en cualquier parte del cuerpo.

La intención del terapeuta es permitir al cuerpo la liberación de restricciones, resistencias o bloqueos, acompañando ese movimiento sin imposiciones ni especulaciones propias, facilitando y abriendo espacios para que el aliento de la vida se exprese.

La fuerza vital de cada organismo o aliento de la vida impregna el líquido cefalo-raquídeo, y éste lleva su potencia sanadora a todo el cuerpo en forma de marea, es el impulso rítmico craneal, y el cuerpo expresa dicho impulso como movimiento sacro-craneal.

Todos los fluidos se impregnan de esa energía vital y éstos se encargan de llevar a todos los rincones del cuerpo esa energía o principio de la vida.

EN DEFINITIVA

En definitiva, es el cuerpo el que busca su propia sanación, la salud es el estado natural de la vida, la enfermedad es una anomalía, bloqueo o restricción de ese estado natural y el terapeuta sacro-craneal facilita de forma sutil (casi imperceptible) el camino hacia esa recuperación.

Dice el Dr. Jim Jealous doctor en Osteopatía: “Si se realiza un buen tratamiento facilitador, el paciente puede ver cómo se solucionan sus problemas físicos, emocionales, mentales e incluso espirituales”

 

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